Wednesday, 16 December 2009

FIRST DATE

1989

Nos conocimos por internet, hablábamos casi a diario, desde el primer chat congeniábamos muy bien, parecía que nos conocíamos de toda la vida y no quiero ser topiquero pero así era. Ella vivía en New Jersey y yo en Queens.
Una tarde le propuse que quedásemos en Mannhatan para por fin poder conocernos. Ella al principio era reacia pero cuando le enseñé mi foto dijo que sí. Le mostré una antigua por que últimamente estaba muy desmejorado y no quería arriesgarme.
Conté los días, las horas, los minutos y los segundos hasta que llegó el viernes que había quedado con Sonya, supuse que era un nombre ficticio teniendo en cuenta que yo era Allen 55, luego me dí cuenta que no. Cogí el Subway hasta la parada de Park Avn. habíamos quedado en un bar que yo conocía desde hace años. Subí la escalera del metro y vi el cielo nublado de New York, un sentimiento extraño me recorría el estómago, por un lado no quería verla debido a la vergüenza o yo que sé qué y por otro lo estaba deseando, eran muchos meses chateando, imaginándomela conmigo, deseándola...
Esperé en la esquina y tras unos minutos la vi a lo lejos, su pelo rubio ondeaba al viento, sus caderas apuntaban a un lado y a otro de la avenida. Mis piernas empezaron a temblar era aún más bella que en las fotos que me había enseñado.
Cada vez estaba más cerca, tanto que pasó por delante mío sin decirme nada. Ella después me dijo que no pero creo que no me reconoció, como dije antes le había enseñado una foto bastante antigua.
Le grité su nombre y se dio la vuelta, su expresión no fue muy esclarecedora. También dijo mi nombre y yo le contesté, fue ahí cuando su cara mostraba una desilusión que era inevitable esconder, yo me dí cuenta pero quise disimular para que no se me notará. Le pregunté que cómo estaba, para romper un poco el hielo pero nada, era inútil, estaba como traumada. Yo seguía hablando y ella me seguía mirando sin poder creerse lo que estaba viendo. Tampoco era para tanto, sólo le había enseñado una foto 10 años más joven y 15 Kg más delgado.
Por fin dijo algo y no fue para decirme guapo, me preguntó que por qué le había engañado, que había confiado en mí y que le había defraudado. Tampoco era para tanto. Yo sólo quería pasar una tarde con ella, un poco de conversación que me sacase del infierno que era el salón de mi casa.
Al final accedió y fuimos a beber unas cervezas, no decía nada, yo hablaba todo el rato, siempre de lo mismo, intentándome excusar ante aquella zorra. Fueron unas horas interminables hasta que dijo que se iba, ya no podía más, yo tampoco podía más. Menuda desilusión de mujer, se levantó ni me miró a la cara y abandonó la silla donde antes me apartaba la mirada.
Me quedé solo en medio de aquel ridículo bar, me acabé la cerveza y salí de allí, era de noche y no conocía a nadie por allí. Decidí pasear sin ningún rumbo hasta que me cansé y me sente en un banco cerca de un callejón.
La vida, el destino, un Dios o lo que sea a veces te da oportunidades de redimirte y eso es lo que estaba a punto de pasarme a mí. La bolsa de pipas se me estaba acabando y estaba entretenido mirando a dos tipos raros que estaban escondidos detrás de unos árboles, cuando uno de ellos avisó al otro y se metieron detrás de la esquina del callejón. A lo lejos pude ver que se acercaba una mujer, claramente la querían asaltar. Se iba acercando más hasta que la pude reconocer, era Sonya, no me lo podía creer, el destino me lo había puesto en bandeja, me podía redimir y acercarme a Sonya...
Ella se acercó más hasta el callejón, lo superó y los dos hombres se avalanzaron sobre ella y su bolso, yo me levanté y corrí hasta el callejón, cuando llegué vi como Sonya me miraba y yo le miré a ella, sus ojos me gritaban ayuda y yo esbocé una sonrisa. Sonya me dijo muchas veces esa tarde que la belleza estaba en el interior, pues bien, mi interior era feísimo.





iván p.

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