Monday, 14 December 2009

NATACHA

Natacha bebió un sorbo de vino y miró a los ojos de aquel embajador que le acompañaba esa noche. A su alrededor la jet-set de aquel pequeño pero antiquísimo país discutían sobre sus cómodas y aburridas vidas, sin darse cuenta que estaban cenando con la espía más peligrosa que jamás hubieran conocido.

Sus ojos, dos miras telescópicas infalibles, le miraban de una forma pero su calculadora cabeza actuaría de otra. Él sin darse cuenta hablaba y hablaba embelesado por Natacha, una mujer que era un arma mortal que nunca había fallado una misión, al igual que sus compañeras. Eran un antiguo clan de mujeres espías. Maquinas perfectas que habían llevado a cabo con éxito sus misiones a lo largo de la historia.

Natacha formaba parte de este y estaba a punto de utilizar sus armas...y por supuesto su arma más importante era su belleza, una belleza que le hacía infalible.

El alto mandatario dejó de hablar, Natacha se abalanzó sobre él y besó sus labios resecos, después se levantó y salío del exclusivo restaurante. Todos los comensales pudieron admirar aquel cuerpo que se dirigía tranquilo, impasible, no se le notaba en absoluto que acababa de asesinar a otro hombre de la forma más sutil, con una caricia. Con un beso, un beso envenenado…

Natacha, la espía que nadie supo de donde vino, ni donde está, ni por supuesto donde estará.

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